Corona tricolor

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Como ya he avisado soy golosa, muy golosa, así que aquí traigo de nuevo una receta dulce.

Hace tiempo que empecé a ver recetas que utilizaban té matcha ( un té verde japonés en polvo muy, muy fino ) y me puse a la busca y captura del dichoso té. Lo encontré en algunas tiendas físicas y otras on-line pero los precios me parecían desorbitados, por 30 gr. me pedían una pasada y total sólo quería probar.  Peeero, en un viaje que hicimos a Barcelona, pasamos por delante de una tienda de té en el barrio gótico, entré a preguntar sin muchas esperanzas y mira tu por donde no tuvimos que dejarnos el presupuesto de las vacaciones en el té. Total que me compré 50 gr. y al llegar a casa me puse como loca a buscar recetas panaderas/reposteras con este ingrediente.

Encontré este bollo, estilo brioche y por fin me puesto manos a la masa. Siento no recordar el blog de donde lo saqué, intentaré apuntar estas cosas.

Vamos con la receta.

Ingredientes:

  • 400 gr. de harina de gran fuerza.
  • 18 gr. de levadura de panadería.
  • 70 gr. de azúcar.
  • 3 gr. de sal
  • 20 gr. de mantequilla
  • 1 huevo.
  • 75 ml. de nata líquida.
  • 170 gr. de leche.
  • 2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar.
  • 15 gr. de té matcha.
  • 4 cucharadas de agua.

Preparación:

En un cuenco mezclar la harina, la levadura, desmenuzándola con los dedos, el azúcar, la sal, la mantequilla derretida, el huevo batido, la nata y la leche. Unir todos los ingredientes con la rasqueta dentro del cuenco hasta que estén incorporados y luego volcar sobre la mesa y seguir amasando hasta tener una masa lisa y elástica. Si está muy pegajosa añadir un ligero toque de harina sobre la mesa, si nos apañamos sin hacerlo mejor.

A mitad del amasado ( después de unos 5-7 minutos ) hacemos una parada para preparar la pasta de té y cacao. En dos recipientes poner dos cucharadas de agua y añadir el té en una y el cacao en la otra. Mezclar hasta obtener una pasta.

Retomar de nuevo el amasado ( al reposar la masa veremos que parece que se ha amasado sola ) y cuando la tengamos lista ( otros 5 minutitos ), dividir la masa en tres partes de unos 256 gr. cada una.  Una de ellas la ponemos en un cuenco, la tapamos y la dejamos reposar, otra la mezclamos con la pasta de té y la tercera con la de cacao. Esta es la parte divertida, cuando mezclamos la pasta del té y amasamos para incorporarla a nuestra preciosa masa. La novia de Hulk no tenía las manos tan verdes como yo. Pero tranquilos, se quita todo.

Esto si es "La masa"

Esto si es “La masa”

Este desastre se arregla y una vez incorporadas las pastas dejar reposar las tres bolas tapadas, con la parte “fea” hacia arriba durante 1 hora. Aunque es una masa enriquecida, con el calor que hace sube enseguida. Si no está muy hinchada se deja un poco más. OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Pasado este tiempo, volcamos las masa sobre la mesa enharinada y con un rodillo extendemos cada masa dándoles forma rectangular. Si la masa está muy elástica y al estirar tiende a encogerse, la dejamos reposar un poquito para que se relaje ( sí, las masas también necesitan relajarse ) y seguimos estirando. Colocamos primero la blanca, encima la verde y luego la del cacao, una encima de otra.
Enrollamos por la parte más larga creando un cilindro. Cortamos los bordes que nos quedan un poco desparejados y unimos los extremos haciendo un super rosco. Con la rasqueta hacemos cortes del grosor que nos guste sin llegar al centro ( sin separar los cortes ) y giramos cada circulo dejando la espiral hacia arriba.

Colocamos en la bandeja del horno, cubrimos con un paño y dejamos levar de nuevo hasta que doble su volumen ( otra hora más o menos ).
Precalentamos el horno a 190º C.
Pintar con huevo batido y hornear durante unos 30-35 minutos. Si vemos que no está hecho por abajo y ya está muy dorado por el huevo, lo tapamos con papel de aluminio.

Esta mañana hemos desayunado un trocito ( bueno, algo más que un trocito ) y no sólo está chulo, además está  está riquísimo.

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Focaccia tomatera

Bueno, ya estoy de vuelta de las vacaciones. No he cumplido con mi entrada semanal, porque ya llevo en casa dos semanas, pero entre el bajón de volver al trabajo y el calor que hace, no tenía ánimos para amasar y hornear.

Peeero, los tomates cherry han madurado y las tomateras mandan. Si hay tomates, hay focaccia.

Hace un par de años, mi vecino puso una tomatera en su patio que acabó con unas cuantas ramas en el mío. Cayeron tomatitos cherry y desde entonces tenemos tomates cherry cada año. Son muy agradecidos, porque no me molesto en plantarlos, con los que se caen ellos solitos salen al año siguiente.

La verdad es que las tres tomateras que dejamos, dan un montón de tomates y tanta ensalada cansa. Se me ocurrió que en una focaccia tenía que estar de miedo, así que me puse manos a la obra. Busqué en mis libros y encontré una receta estupenda en “El Aprendiz de panadero” de Peter Reinhart.  Aquí os pongo la receta y los pasos, que no son exactamente los del libro, aunque no me desvío mucho.

Ingredientes:

  • 640 gr. de harina de panadería.
  • 14 gr. de sal.
  • 18 gr. de levadura fresca.
  • 90 ml. de aceite de oliva.
  • 480 ml. de agua.
  • 1/2 taza de aceite con hierbas ( tomillo, orégano y albahaca).
  • Aceitunas negras ( a ojo, más o menos media lata, se me olvidó pesarlas ).
  • Tomatitos cherry ( también a ojo y partidos por la mitad ).

Preparación:

Mezclar la harina, la levadura, desmenuzándola con los dedos y la sal. Añadir el aceite y el agua y con ayuda de la rasqueta amasar mezclando todos los ingredientes como si nuestra mano fuera un gancho, dando vueltas al bol con la otra mano durante 3-5 minutos. La masa es muy, muy húmeda y nos queda una pasta pegajosa.

Echar harina generosamente sobre la mesa y volcar la masa. Formar un rectángulo, espolvorearla de harina y dejar reposar 5 minutos. Pasado este tiempo, con las manos enharinadas, coger uno de los extremos ( lado derecho por ejemplo ), estirar y doblar como si fuera una carta. Luego con el otro extremo. Vaporizar la superficie con aceite, enharinar y cubrir con film de cocina. Dejar reposar 30 minutos.

Pasado este tiempo, destapar, volver a enharinarse las manos y volver a estirar y doblar, esta vez los lados que quedan frente a nosotros. Nos quedará como un cuadrado. Volver a vaporizar, enharinar tapar y a reposar otros 30 minutos.

Repetir una vez más y dejar reposar una hora.

Pasado este tiempo, forrar una bandeja de horno con papel de hornear y rociarlo con aceite. Despegar la masa de la mesa con ayuda de la rasqueta y colocarla en la bandeja. Este es el paso que más cuesta, en mi opinión, porque aunque la masa ha cogido tensión, es blandita y escurridiza. La tapamos con film y la metemos en la nevera toda la noche. La masa puede estar en la nevera hasta tres días ( la primera vez que la hice estuvo dos ).

Por otro lado mezclamos las hierbas con la 1/2 taza de aceite, para tenerlo listo al día siguiente.

Sacar la masa de la nevera y la dejamos atemperar una 1/2 hora, con el calor que hace es suficiente. Untar el aceite con las hierbas encima e ir estirando y apretando con los dedos, sacándole un poco el aire a la masa y procurando que ocupe toda la bandeja.

Colocar las aceitunas y los tomates con generosidad. Tened en cuenta que aunque parezcan muchos, cuando crece la masa no parecen tantos. Dejamos reposar entre 2 1/2 horas y 3.

Colocamos los tomates

Colocamos los tomates y las aceitunas

Precalentar el horno a 230º C.

Introducir la focaccia 10 minutos y pasado este tiempo bajar el horno a 180º C. Mantener otros 10 minutos. Esta vez, pasado este tiempo estaba un poco pálida, así que ha subí un poco en el horno y la dejé otros 5 minutos para que se tostara un poco.

Este es el resultado.

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Los tropezones quedaron bien incrustaditos. El trozo de al lado nos lo comimos con los tomatitos que habían sobrado. Riquíiiiiiisimo.

Hasta la próxima.