Grissinis ( o grissines )

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Otro reto más de  Bake the World. Y este mes va de palitos, así que la foto va con “palitos” de fondo también. El reto este mes eran unos grissinis ( o grissines, que de las dos formas he visto el plural). Ya sabéis esos palitos italianos que se devoran antes de la comida. A mis hijas les encantan y no los hago más a menudo por pereza.

Como a ellas les gustan sin nada, pues no he puesto semillas de sésamo por encima, pero si que he hecho la mitad añadiendo orégano a la masa. Yo los había comido con romero en una ocasión, pero orégano era la hierba más italiana que tenía. Podéis poner lo que queráis.

La receta la he sacado del libro “Panes creativos” de Daniel Jordá.

Vamos con la receta.

Ingredientes:

  • 500 gr. de harina de panadería.
  • 230 gr. de agua.
  • 10 gr. de sal.
  • 12 gr. de levadura fresca (en el libro ponía 20 pero me parecía mucha y con el calor la masa sube bien con menos levadura).
  • 20 gr. de aceite de oliva.
  • 1 cucharada de orégano seco ( o la hierba que queráis ).

Preparación:

Mezclar la harina y la levadura en un cuenco, desmenuzándola con los dedos. Añadir el resto de los ingredientes, excepto el orégano, y mezclar.

Poner la masa sobre la mesa de trabajo y amasar durante 10 minutos. Es una masa muy seca, así que cuesta un poquillo trabajarla. Cuando la tengamos lista, la dividimos en dos y en una de las mitades se añade el orégano y se amasa otro poco para distribuirlo por la masa.

Untar con aceite dos cuencos y poner las masas a reposar durante 1 hora.

Precalentar el horno a 220ºC.

Volcar la masa sobre la superficie de trabajo y estirarla con el rodillo hasta que quede fina. Cortar tiras. Si queréis que queden palitos planos dejarla un poco más gordita, cortar y meter en el horno. A mi me gustaba que quedarán irregurales y como enrollados, así que corté las tiras las doblé por la mitad y luego las retorcí y estiré hasta obtener de nuevo un palo tal largo como el horno me lo permite.
Hornear  10- 15 minutos hasta que estén tostaditos ( depende un poco de lo tostados que nos gusten ). Los míos están blanquitos, pero secos y crujientes.

Si se quieren con semillas por encima, se pincelan con un poco de agua los palos y se rebozan con las semillas.

Son un vicio para picar mientras haces la comida, por la tarde, a todas horas.

 

Pan de centeno, pasas y alcaravea

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Hoy traigo otro pan contundente y lleno de sabor. Acompañado con una mermelada, miel o queso, está de muerte.

La harina utilizada no es sólo de centeno ( eso ya llegará ), está mezclada con trigo y lleva alcaravea que son unas semillas parecidas a las del anís o el hinojo, que tienen un regustillo picante. Son otras de esas semillas que he descubierto haciendo pan,  en libros extranjeros y que resulta que aquí se utilizaban hace siglos pero han caído en desuso. De hecho, se mencionan en “El Quijote” como parte del refranero español. Cuando las compré lo hice en una tienda de productos ingleses, pero ya las he visto en algunas tiendas especializadas de especias.

La receta de hoy la he sacado del libro de Richard Bertinet “Panes“. Es el primer libro de Bertinet que he conseguido hace poco, tenía el segundo “Crujientes“, pero este estaba agotado. He cambiado la proporción de harina de centeno que viene en el libro y le he puesto más ( 100 centeno/400 trigo me parecía poco centeno para un pan con ese nombre)

Vamos con la receta.

Ingredientes:

  • 300 gr. de harina de fuerza blanca.
  • 200 gr. de harina de centeno.
  • 10 gr. de levadura fresca.
  • 10 gr. de sal.
  • 350 gr. de agua.
  • 250 gr. de pasas.
  • 1 cucharadita de semillas de alcaravea.

Preparación:

Mezclar las dos harinas en un cuenco y añadir la levadura desmigajándola con los dedos. Añadir la sal y el agua, mezclar y volcar sobre la mesa de trabajo. Amasar durante 10 minutos. Como no añadí más agua y sí más harina de centeno que absorbe más, la masa no queda muy hidratada por los que el amasado francés no es viable. Amasar doblando y estirando, teniendo en cuenta que el centeno deja la masa pegajosa.

Añadir las pasas y las semillas a la masa y amasar otro poco para distribuirlas bien. Parecen muchas pasas, pero si os gustan se agradece después.

Poner en el cuenco enharinado y dejar reposar 1 hora.

Volcar la masa sobre la mesa enharinada y dividir en dos partes. Hacer una bola con cada una y dejar reposar unos 15 minutos cubierta con un paño.

Dar forma de “batard” ( un poco ovalada ) y dejar reposar en los cestos o sobre un paño con la junta hacia arriba, durante 1 hora.

Precalentar el horno a 220º C. Volcar los panes sobre la placa de hornear y darle corte simulando una hoja ( uno en el centro y tres o cuatro a los lados ). Meter al horno creando vapor durante 10 minutos. Pasado ese tiempo quitar el vapor ( las piedras o lo que tengamos ) y hornear otros 20 minutos.

Dejar enfriar y a disfrutar.

Pastel Vasco

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Aquí traigo otra receta del País Vasco ( a este paso abro una categoría ) y  no es de pan sino de una tarta riquísima.

Lo hice para un cumpleaños especial ( de un vasco especial, claro ) y por si no os habéis dado cuenta, el blog también ha cumplido un añito ( ya sé que no he publicado nada justo ese día, pero bueno ), así que cumple por partida doble.

El pastel vasco es un dulce muy típico de allí, que consiste en una tarta de masa quebrada dulce rellena de crema pastelera. También se encuentran rellenos de mermelada de cerezas ( sobre todo en la parte francesa ) y tamaño tarta grande como la que he hecho o tartaleta individual.

La receta me la ha pasado un amigo bilbaíno, que me dijo que éste era el auténtico, el que hace su madre (muchas gracias a los dos). Aunque no se aprecia mucho porque se fundió con el resto de la masa, por encima tiene un “lauburu” ( lau = cuatro, buru = cabezas ), símbolo muy utilizado en el País Vasco.

La receta es sencilla, pero la preparación es difícil, porque la masa es complicada de manejar. Consejo, si vivís al sur de Miranda de Ebro intentadlo sólo en invierno. Con calor es un infierno pegarse con la masa, aunque, igual que se rompe fácilmente, se parchea fácilmente. Para poder recortar el lauburu acabé metiendo la masa en el congelador.

Vamos con la receta.

Ingredientes:

Para la masa:

  • 300 gr. de harina.
  • 2 yemas de huevo.
  • 1 huevo entero.
  • 200 gr. de azúcar.
  • 150 gr. de mantequilla.
  • Unas gotas de ron.
  • Corteza rallada de limón.
  • Sal.

Para la crema:

  • 1/4 litro de leche.
  • 2 yemas de huevo.
  • 60 gr. de azúcar.
  • 25 gr. de harina.
  • Unas gotas de ron.

Preparación:

Unir todos los ingredientes de la masa, consiguiendo una mezcla homogénea pero sin trabajarla demasiado. Dejar reposar durante 1 hora en la nevera.

Untar un molde de tarta con mantequilla. Separar un tercio de la masa y dejarla de nuevo en la nevera ( un poquito más si hacéis el lauburu).

El resto estirarlo con el rodillo para cubrir el molde. Yo utilicé un truco que le ví a Martín Berasategui en el programa de David de Jorge, estirar la masa entre dos hojas de papel de horno, intentando tocar lo menos posible la masa con las manos. Estiramos entre los dos papeles, quitamos uno, damos la vuelta sobre el molde y quitamos el otro. Aún así, en cuanto tocas la masa con las manos para pegarla a las paredes del molde, se derrite y se hace algún agujerillo. Pero se parchea sin problemas, porque tiene tanta mantequilla que luego se funde y queda homogéneo.

Para la crema, poner al fuego la leche con el ron, apartando un poco. Disolver en esta leche apartada la harina, el azúcar y las yemas de la crema. Cuando empiece a hervir, añadir la mezcla y remover sin parar hasta que comience a hervir de nuevo. Dejar enfriar.

Rellenar el molde con la crema pastelera. Estirar el resto de la masa ( con los dos papeles de nuevo ) haciendo un círculo y tapar el molde sellando los bordes. Si sois valientes y queréis hacer el lauburu, apartar un poquito de masa, estirarla y dejar enfriar mucho, mucho. Recortar con una plantilla y poner por encima.

Pincelar con huevo batido y hornear a 180º C durante 30-40 minutos aproximadamente.

El resultado es espectacular. Yo repetiré seguro, pero desde luego no ahora, como ya os he dicho, en invierno.